Las puertas de chapa son resistentes, prácticas y muy utilizadas tanto en hogares como en espacios de trabajo. Sin embargo, para que funcionen bien durante muchos años, es importante darles un mantenimiento mínimo. En esta guía te contamos qué cuidados ayudan a evitar oxidaciones, ruidos, roces y otros problemas habituales.
1. Controlar la pintura y el anticorrosivo
La pintura no es solo estética: es la primera barrera contra la humedad.
Con el paso del tiempo, los golpes y la exposición al clima pueden dañar la superficie y dejar la chapa desnuda.
Recomendamos:
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Revisar visualmente la puerta cada 6 meses.
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Si aparece un punto de óxido, lijarlo y aplicar anticorrosivo antes de pintar.
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Usar siempre pinturas aptas para metal, sobre todo en exteriores.
2. Lubricar bisagras y cerraduras
Las bisagras trabajan todos los días y son claves para un movimiento suave. Si no se lubrican, acumulan polvo, se resecan y empiezan a chirriar o frenar la hoja.
Lo ideal es:
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Lubricar bisagras cada 3 a 6 meses.
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Usar aceites o lubricantes específicos, no aceites de cocina.
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Revisar que los tornillos o pernos estén firmes.
Las cerraduras también agradecen un mantenimiento ligero para evitar desgaste interno.
3. Evitar la acumulación de agua en la base
El agua estancada es uno de los principales factores que aceleran la corrosión de la chapa.
Si la puerta está al exterior, es fundamental que el suelo tenga una leve pendiente para que el agua escurra.
Si notás acumulación:
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Corregir el nivel del piso.
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Sellar la unión entre marco y muro si ingresan filtraciones.
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Revisar periódicamente en épocas de lluvia.
4. Verificar que no existan roces o desajustes
Con el tiempo, asentamientos del piso o movimientos del muro pueden hacer que la puerta roce, genere ruido o se vuelva difícil de cerrar.
Es importante:
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Revisar que la hoja no toque el piso.
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Controlar que las bisagras no hayan cedido.
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Ajustar la cerradura si perdió alineación.
Detectar estos detalles a tiempo evita daños mayores en la estructura.
5. Mantener limpia la superficie
El polvo y la tierra se adhieren a la chapa y a los marcos, especialmente en puertas externas o en zonas de obra.
Recomendación:
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Limpiar con paño húmedo y detergente suave.
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Evitar productos abrasivos.
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Secar bien para evitar humedad atrapada.
6. Cuidar la puerta según el tipo de ambiente
Las puertas colocadas en zonas costeras, húmedas o muy expuestas al sol requieren controles más frecuentes.
En esos casos:
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Repintar más seguido.
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Usar esmaltes resistentes a rayos UV.
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Revisar el estado del anticorrosivo anualmente
En resumen
Con un mantenimiento simple —pintura al día, lubricación, limpieza y control periódico— una puerta de chapa puede durar muchos años sin necesitar reparaciones. Son cuidados mínimos que evitan problemas futuros y mantienen el funcionamiento suave y seguro.
Si necesitás asesoramiento o querés renovar una puerta existente, en Fortuna Aberturas estamos para ayudarte.
